«¿Qué quieres ser de mayor?» La pregunta persigue a los estudiantes y vuelve cada vez que alguien piensa en cambiar de profesión. Para responderla, los orientadores de todo el mundo usan a menudo un mismo modelo, nacido en Estados Unidos hace más de sesenta años: el modelo RIASEC. Su idea es sencilla, y bastante sólida: uno se realiza mejor en un trabajo que se parece a lo que le interesa.
Un psicólogo y seis familias
El psicólogo estadounidense John Holland trabajó como orientador, entre otros lugares en el ejército, antes de dedicar su carrera a esta cuestión. En 1959 publica una primera versión de su teoría, que desarrolla después en un libro de referencia, Making Vocational Choices (1973).
Según él, la mayoría de las personas se parecen en mayor o menor medida a seis tipos de personalidad, definidos por sus intereses. Sus iniciales dan nombre al modelo:
- Realista: le gusta actuar de forma concreta, manejar herramientas, máquinas y materiales, trabajar al aire libre o con las manos (artesano, mecánico, agricultor…);
- Investigador: le gusta observar, analizar, comprender, resolver problemas complejos (investigador, médico, programador…);
- Artístico: le gusta crear, imaginar, expresarse, sin demasiadas reglas (diseñador gráfico, músico, escritor…);
- Social: le gusta ayudar, cuidar, enseñar, aconsejar (profesor, enfermero, educador…);
- Emprendedor: le gusta convencer, dirigir, asumir riesgos, lanzar proyectos (comercial, empresario, abogado…);
- Convencional: le gusta el orden, los datos, los procedimientos claros y el trabajo bien organizado (contable, gestor, administrativo…).
Nadie pertenece a un solo tipo. Un perfil se resume a menudo con un código de tres letras, los tres tipos dominantes por orden: SAE para alguien sobre todo social, luego artístico y luego emprendedor.
El hexágono
Holland colocó estos seis tipos en los vértices de un hexágono, en el orden R, I, A, S, E, C. Dos tipos vecinos se parecen: un perfil investigador y artístico, curioso y creativo, es muy coherente. Dos tipos opuestos, como realista y social, o artístico y convencional, son los más alejados.
Más tarde, otros investigadores, como Dale Prediger a principios de los años ochenta, mostraron que este hexágono descansa sobre dos grandes dimensiones: preferir trabajar con personas o con cosas, y preferir manejar datos o ideas.
Los trabajos también tienen un perfil
La segunda idea de Holland es que los entornos de trabajo se describen con los mismos seis tipos. Un laboratorio es más bien investigador, una agencia de publicidad más bien artística y emprendedora, una asesoría contable más bien convencional. Se habla de congruencia cuando el perfil de una persona coincide con el de su entorno.
El modelo se ha convertido en un estándar. En Estados Unidos, la gran base de datos oficial de ocupaciones, O*NET, asigna un código RIASEC a cada una. Y los cuestionarios inspirados en Holland se usan en los servicios de orientación de muchos países.
Lo que dice la investigación
En sesenta años, el modelo se ha estudiado mucho. Varios resultados están bien establecidos:
- la estructura se sostiene: en muchos países, las respuestas a los cuestionarios de intereses se agrupan más o menos según el hexágono;
- los intereses son bastante estables: se perfilan en la adolescencia y se estabilizan claramente al inicio de la edad adulta;
- predicen algo: una gran revisión publicada en 2012 mostró que el ajuste entre los intereses de una persona y su trabajo se asocia con un mejor rendimiento y una mayor perseverancia;
- pero el efecto sobre la satisfacción es modesto: estar en un trabajo «congruente» ayuda, sin explicarlo todo. El ambiente, el sueldo, los compañeros o el sentido que uno da a su trabajo cuentan al menos lo mismo.
Los estudios revelan también grandes diferencias medias entre hombres y mujeres en el eje personas-cosas, que pesan en las elecciones de orientación. Dicen algo de los grupos y de las influencias sociales, pero nada de lo que una persona concreta puede o debería hacer.
Usar bien un test de orientación
Un cuestionario de intereses es un buen punto de partida, siempre que tengas en cuenta algunos límites:
- interés no es aptitud: que te guste la música no te convierte en músico, y al revés también;
- los valores cuentan: estabilidad laboral, utilidad social, libertad, ingresos… dos personas con el mismo perfil pueden tomar decisiones muy distintas;
- nada sustituye a la experiencia real: unas prácticas, un día acompañando a alguien en su trabajo o una conversación con quien ejerce la profesión suelen enseñar más que un test;
- para una decisión importante, un orientador te ayudará mucho más que un cuestionario solo.
Nuestro quiz ¿Qué trabajo te iría bien si empezaras de cero? no es un test de orientación validado, pero comparte el espíritu de Holland: sus cuatro universos, creatividad, tecnología e ingeniería, cuidado y enseñanza, liderazgo y emprendimiento, coinciden en parte con los tipos artístico, investigador y realista, social y emprendedor.
En resumen
- El modelo RIASEC de John Holland clasifica los intereses en seis tipos: realista, investigador, artístico, social, emprendedor y convencional.
- Los seis tipos forman un hexágono: los vecinos se parecen, los opuestos se alejan.
- Los trabajos se describen con los mismos tipos, y un buen ajuste ayuda a rendir y a perseverar.
- Un test de intereses abre pistas. Los valores, las aptitudes y la experiencia real hacen el resto.