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Eros, ludus, storge: los estilos de amor según la psicología

Los colores del amor de John Alan Lee, el triángulo de Sternberg, pasión y ternura: lo que dicen los investigadores sobre las distintas formas de amar.

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¿Flechazo o amistad que se convierte en amor? ¿Pasión devoradora o proyecto en común bien pensado? No todos ponemos lo mismo detrás de la palabra «querer». Los investigadores en psicología han intentado clasificar estas distintas formas de amar. Tres teorías han marcado especialmente este campo.

Los colores del amor de John Alan Lee

En 1973, el sociólogo canadiense John Alan Lee publica The Colors of Love. Para escribirlo, examina cientos de textos dedicados al amor, de la filosofía antigua a las novelas, y luego entrevista a hombres y mujeres sobre sus historias.

De ahí saca una comparación que se hizo famosa: como los colores, los estilos amorosos se combinan. Distingue tres primarios, a los que da nombres griegos y latinos:

  • Eros, el amor apasionado: atracción física inmediata, intensidad, ganas de compartirlo todo muy deprisa;
  • Ludus, el amor lúdico: el amor como un juego, sin comprometerse demasiado, a veces con varias parejas;
  • Storge, el amor amistad: un cariño que nace despacio, de la complicidad y del tiempo compartido.

Al mezclarlos, obtiene tres estilos secundarios:

  • Manía, el amor posesivo (eros y ludus): obsesivo, celoso, hecho de altibajos;
  • Pragma, el amor práctico (ludus y storge): se busca una pareja compatible, casi con una lista de requisitos;
  • Ágape, el amor entregado (eros y storge): atento, desinteresado, volcado en el bien del otro.

Para Lee, ningún estilo es superior a los demás. Las dificultades surgen sobre todo cuando dos personas no aman del mismo modo, por ejemplo cuando un amor eros se encuentra con un amor ludus.

Lo que mostraron los cuestionarios

En los años ochenta, los psicólogos estadounidenses Clyde y Susan Hendrick convierten los seis estilos de Lee en un cuestionario, la escala de actitudes hacia el amor, que se utilizará en muchos países. Varios resultados se repiten con frecuencia:

  • la mayoría de la gente combina varios estilos, con uno o dos dominantes;
  • los miembros de una misma pareja tienden a parecerse en su forma de amar;
  • el amor eros se asocia con una mayor satisfacción en la pareja, el amor ludus con una satisfacción menor;
  • en sus estudios, los hombres puntuaban de media más alto en ludus y las mujeres en storge y pragma. Son tendencias medias, que no dicen nada de una persona concreta.

El triángulo de Robert Sternberg

En 1986, el psicólogo estadounidense Robert Sternberg propone otro enfoque. En lugar de estilos, describe los ingredientes del amor, tres vértices de un triángulo:

  1. la intimidad: la cercanía, la confianza, la sensación de ser comprendido;
  2. la pasión: el deseo, la atracción física, la exaltación;
  3. el compromiso: la decisión de amar al otro y de hacer que la relación dure.

Sus combinaciones dan distintas formas de amor. La intimidad sola es el cariño, el de la amistad. La pasión sola es el encaprichamiento, el flechazo por alguien a quien apenas conoces. El compromiso solo es el amor vacío, el de una pareja que sigue junta por costumbre o por deber. Intimidad y pasión forman el amor romántico; intimidad y compromiso, el amor de compañía; pasión y compromiso sin intimidad, el amor fatuo, como una boda relámpago. Los tres juntos forman el amor consumado, que según Sternberg es más fácil de alcanzar que de conservar.

El triángulo tiene además el mérito de mostrar que el amor evoluciona. En la descripción de Sternberg, la pasión se enciende rápido y a menudo decae, la intimidad se construye despacio y el compromiso crece con el tiempo compartido.

Pasión y ternura

La psicóloga estadounidense Elaine Hatfield propuso una distinción todavía más sencilla, entre el amor apasionado, hecho de deseo intenso y obsesión por el otro, y el amor de compañía, hecho de ternura, complicidad y compromiso. El primero domina al principio y suele disminuir con los años; el segundo toma el relevo.

Pero la pasión no está condenada a desaparecer. En 2012, el equipo de Bianca Acevedo y Arthur Aron estudió con imágenes cerebrales a personas casadas desde hacía una veintena de años de media, que se declaraban todavía muy enamoradas. Ante la foto de su cónyuge, las zonas del cerebro ligadas a la recompensa se activaban como en los enamorados de los primeros meses, pero sin los signos de ansiedad y obsesión que suelen acompañar los comienzos.

Entonces, ¿cuál es el buen estilo?

Ninguna de estas teorías señala una única forma correcta de amar. Más bien invitan a tres reflexiones:

  • conocerse: saber lo que buscas, una llama, un refugio, un proyecto o libertad, ayuda a entender tus elecciones y tus decepciones;
  • hablarlo: dos personas que no aman del mismo modo pueden entenderse muy bien, siempre que lo sepan y lo tengan en cuenta;
  • aceptar el cambio: no se ama igual a los 20 que a los 50, ni en cada etapa de una relación.

Nuestro quiz Así es como amo no es un cuestionario de investigación, pero parte de la misma idea: no hay un único modelo amoroso. Sus cuatro estilos, refugio, fuego, constructor y libertad, tienen además un aire de familia con los de Lee, y tu resultado muestra la parte de cada uno en ti.

En resumen

  • John Alan Lee describió en 1973 seis estilos de amor: eros, ludus, storge, manía, pragma y ágape.
  • Robert Sternberg ve el amor como un triángulo de intimidad, pasión y compromiso, cuyas combinaciones dan distintas formas de amor.
  • La pasión domina al principio, la ternura y el compromiso suelen tomar el relevo, pero algunas parejas mantienen la llama durante décadas.
  • No hay un estilo correcto: lo importante es conocer el tuyo y hablarlo.

Para saber más, lee nuestros artículos sobre la teoría del apego y los 5 lenguajes del amor.

Así es como amo: ¿cuál es tu verdadero estilo amoroso?

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